Cataluña · elecciones generales 2015–2023 · 5.115 secciones censales

¿Quién no vota en Cataluña?

El 23 de julio de 2023, de cada 100 adultos que vivían en Cataluña, votaron. Otros no podían hacerlo porque no tienen la nacionalidad española. Y podían votar y no lo hicieron. Las notas de participación solo cuentan el último grupo. Este mapa separa los tres, sección a sección, y los cruza con la renta, la edad, los estudios y la población extranjera.

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Dos maneras de no votar

Salt, Lloret de Mar, Salou y Figueres son los municipios catalanes de más de 20.000 habitantes donde menos adultos votan: entre 34 y 39 de cada 100 empadronados. El primer motivo no es el desinterés: entre el 29% y el 39% de sus adultos son extranjeros sin derecho a voto en unas generales. Pero los que sí pueden votar también votan menos: un 55% en Salt y Figueres y un 58% en Lloret, entre siete y diez puntos por debajo de la media catalana (65%). Son dos fenómenos que se suman y que la cifra oficial de participación mezcla, porque solo divide por el censo.

Guissona es el caso extremo del primer fenómeno: más de la mitad de sus adultos no puede votar, y solo 29 de cada 100 lo hicieron, aunque la participación sobre el censo (61%) es casi normal. En el otro extremo, Sant Cugat del Vallès combina renta alta, universitarios y pocos extranjeros: vota el 72% de su censo y 63 de cada 100 adultos.

Participación = votos emitidos / censo electoral residente (CER). Adultos = población de 18 años o más (Atlas de Renta del INE, 1 de enero de 2023). Sin derecho a voto ≈ adultos residentes − censo electoral. Las líneas recorren las generales de 2015, 2016, abril de 2019, noviembre de 2019 y 2023.

Qué separa una sección que vota de una que no

Ordenando las 5.115 secciones de Cataluña en cinco grupos iguales según cada variable, la pauta es la misma: donde hay menos renta, menos estudios superiores, más paro, más extranjeros o población más joven, se vota menos. La barra completa (con el número encima) es la participación entre quienes pueden votar; su parte oscura, qué parte de todos los adultos residentes votó. La franja clara entre ambas crece donde hay más vecinos sin derecho a voto.

Lo que pesa cuando se mira todo a la vez

Estas variables van juntas: las secciones pobres también tienen menos universitarios, más paro y más extranjeros. Un modelo que las considera a la vez (regresión ponderada por censo, 5.041 secciones) explica de las diferencias de participación entre secciones. Cada barra indica cuántos puntos cambia la participación cuando la variable sube una desviación típica y las demás se mantienen fijas.

Lo que más pesa es la educación, a mucha distancia de todo lo demás, seguida del paro. La renta, que por sí sola es lo que más se parece al mapa de la abstención, deja de añadir información cuando se tienen en cuenta los estudios y el empleo. El modelo describe asociaciones entre secciones, no causas.

Hay efectos que no son económicos. Un porcentaje de extranjeros más alto sigue asociado a menos participación incluso entre quienes sí tienen derecho a voto, y las secciones con más españoles nacidos en el extranjero también votan menos. Es plausible que influyan los hogares mixtos y unas campañas que apenas se dirigen a estos vecinos, aunque los datos agregados no lo pueden demostrar. Parte del efecto puede ser inflación del padrón: personas empadronadas que ya se han ido y que cuentan como abstención. Las segundas residencias y el alquiler también se asocian a menos participación: en la costa hay empadronados que pasan buena parte del año en otro lugar, y en una elección celebrada el 23 de julio eso puede notarse. Con la edad pasa lo contrario: los barrios más envejecidos votan más.

Una advertencia necesaria: son datos por sección, no por persona. Dicen dónde se vota menos, no que cada extranjero nacionalizado o cada parado vote menos. Para afirmar eso hacen falta encuestas individuales.

2023: la otra abstención

Hay una segunda abstención, coyuntural, que no sigue la renta sino el voto. Entre noviembre de 2019 y julio de 2023 la participación cayó 6,7 puntos en Cataluña, pero mucho más donde el independentismo era más fuerte. En el cuarto de secciones con más voto a ERC, Junts y la CUP en 2019, la participación bajó puntos; en el cuarto con menos, . El voto independentista pasó del 42% al 27% de los votos emitidos.

Así, los pueblos pequeños del interior, que siguen votando más que la media, perdieron más participación que las ciudades del área metropolitana. Pero en el conjunto de Cataluña la diferencia entre campo y ciudad es pequeña: Barcelona vota más que la media (67%) porque sus barrios ricos compensan a los pobres. La diferencia más grande no es territorial, sino de renta, y pasa por dentro de cada ciudad. En Salt, Lloret o Figueres la abstención alta no es nueva: se repite elección tras elección desde 2015.

Cuanto más cerca, menos se vota

Las elecciones municipales y las del Parlament, las más cercanas, son las que menos participación tienen: un 56% y un 58% del censo frente al 65% del Congreso. Y la distancia entre secciones ricas y pobres no se reduce, crece. En el Congreso, el decil de secciones más ricas votó 18 puntos más que el más pobre; en las municipales, 19; en el Parlament, 24.

En el decil más pobre, además, el 31% de los adultos no tiene derecho a voto ni siquiera en las municipales, frente al 12% en el más rico. En las municipales también votan los ciudadanos de la UE y de los países con convenio inscritos en el censo, unos 68.000 en toda Cataluña, pero eso solo baja un punto el total de adultos sin derecho a voto. Donde más se nota es en la costa turística del Empordà y la Selva: Castelló d'Empúries (9% del censo municipal), Roses (8%), Platja d'Aro (7,8%) y Lloret (7,2%).

Hay un solo lugar donde se vota más al ayuntamiento que al Congreso: los 589 municipios de menos de 2.000 habitantes (69% frente a 67%), donde además solo el 9% de los adultos no puede votar. En Salt, Lloret y Figueres pasa al revés, con un 47-48% en las municipales. Y lo que explica la participación cambia con la elección: en las generales pesan más los estudios; en las municipales y en el Parlament, el paro.

Las secciones que menos votan

Las participaciones más bajas de Cataluña no están donde hay más extranjeros. Están en secciones de Figueres, El Prat, Badalona, Lleida, Sant Adrià de Besòs, Reus o Girona con paros de casi el 40% o más, rentas de 10.000 a 13.000 euros por unidad de consumo y menos de un 10% de adultos con estudios superiores. Salvo en una del Raval, la mayoría de los vecinos tiene la nacionalidad española, y aun así vota entre uno de cada cuatro y uno de cada tres inscritos. Es la abstención de los barrios con más paro y menos renta, y es la que menos aparece en las notas de participación.

Secciones con más de 300 electores. En alguna sección, como la del Raval que aparece en la lista, el censo electoral supera a los adultos estimados (habitual donde hay muchas inscripciones en domicilios de servicios sociales) y el grupo "sin derecho a voto" se pone a cero.

Método y fuentes

Sobre este mapa

Datos limpios: catalunya_secciones_2023.csv y .geojson, el histórico por sección y las tablas de Girona, en la carpeta abstencion del proyecto.