Dos maneras de no votar
Salt, Lloret de Mar, Salou y Figueres son los municipios catalanes de más de 20.000 habitantes donde menos adultos votan: entre 34 y 39 de cada 100 empadronados. El primer motivo no es el desinterés: entre el 29% y el 39% de sus adultos son extranjeros sin derecho a voto en unas generales. Pero los que sí pueden votar también votan menos: un 55% en Salt y Figueres y un 58% en Lloret, entre siete y diez puntos por debajo de la media catalana (65%). Son dos fenómenos que se suman y que la cifra oficial de participación mezcla, porque solo divide por el censo.
Guissona es el caso extremo del primer fenómeno: más de la mitad de sus adultos no puede votar, y solo 29 de cada 100 lo hicieron, aunque la participación sobre el censo (61%) es casi normal. En el otro extremo, Sant Cugat del Vallès combina renta alta, universitarios y pocos extranjeros: vota el 72% de su censo y 63 de cada 100 adultos.
Participación = votos emitidos / censo electoral residente (CER). Adultos = población de 18 años o más (Atlas de Renta del INE, 1 de enero de 2023). Sin derecho a voto ≈ adultos residentes − censo electoral. Las líneas recorren las generales de 2015, 2016, abril de 2019, noviembre de 2019 y 2023.
Qué separa una sección que vota de una que no
Ordenando las 5.115 secciones de Cataluña en cinco grupos iguales según cada variable, la pauta es la misma: donde hay menos renta, menos estudios superiores, más paro, más extranjeros o población más joven, se vota menos. La barra completa (con el número encima) es la participación entre quienes pueden votar; su parte oscura, qué parte de todos los adultos residentes votó. La franja clara entre ambas crece donde hay más vecinos sin derecho a voto.
Lo que pesa cuando se mira todo a la vez
Estas variables van juntas: las secciones pobres también tienen menos universitarios, más paro y más extranjeros. Un modelo que las considera a la vez (regresión ponderada por censo, 5.041 secciones) explica de las diferencias de participación entre secciones. Cada barra indica cuántos puntos cambia la participación cuando la variable sube una desviación típica y las demás se mantienen fijas.
Lo que más pesa es la educación, a mucha distancia de todo lo demás, seguida del paro. La renta, que por sí sola es lo que más se parece al mapa de la abstención, deja de añadir información cuando se tienen en cuenta los estudios y el empleo. El modelo describe asociaciones entre secciones, no causas.
Hay efectos que no son económicos. Un porcentaje de extranjeros más alto sigue asociado a menos participación incluso entre quienes sí tienen derecho a voto, y las secciones con más españoles nacidos en el extranjero también votan menos. Es plausible que influyan los hogares mixtos y unas campañas que apenas se dirigen a estos vecinos, aunque los datos agregados no lo pueden demostrar. Parte del efecto puede ser inflación del padrón: personas empadronadas que ya se han ido y que cuentan como abstención. Las segundas residencias y el alquiler también se asocian a menos participación: en la costa hay empadronados que pasan buena parte del año en otro lugar, y en una elección celebrada el 23 de julio eso puede notarse. Con la edad pasa lo contrario: los barrios más envejecidos votan más.
Una advertencia necesaria: son datos por sección, no por persona. Dicen dónde se vota menos, no que cada extranjero nacionalizado o cada parado vote menos. Para afirmar eso hacen falta encuestas individuales.
2023: la otra abstención
Hay una segunda abstención, coyuntural, que no sigue la renta sino el voto. Entre noviembre de 2019 y julio de 2023 la participación cayó 6,7 puntos en Cataluña, pero mucho más donde el independentismo era más fuerte. En el cuarto de secciones con más voto a ERC, Junts y la CUP en 2019, la participación bajó puntos; en el cuarto con menos, . El voto independentista pasó del 42% al 27% de los votos emitidos.
Así, los pueblos pequeños del interior, que siguen votando más que la media, perdieron más participación que las ciudades del área metropolitana. Pero en el conjunto de Cataluña la diferencia entre campo y ciudad es pequeña: Barcelona vota más que la media (67%) porque sus barrios ricos compensan a los pobres. La diferencia más grande no es territorial, sino de renta, y pasa por dentro de cada ciudad. En Salt, Lloret o Figueres la abstención alta no es nueva: se repite elección tras elección desde 2015.
Cuanto más cerca, menos se vota
Las elecciones municipales y las del Parlament, las más cercanas, son las que menos participación tienen: un 56% y un 58% del censo frente al 65% del Congreso. Y la distancia entre secciones ricas y pobres no se reduce, crece. En el Congreso, el decil de secciones más ricas votó 18 puntos más que el más pobre; en las municipales, 19; en el Parlament, 24.
En el decil más pobre, además, el 31% de los adultos no tiene derecho a voto ni siquiera en las municipales, frente al 12% en el más rico. En las municipales también votan los ciudadanos de la UE y de los países con convenio inscritos en el censo, unos 68.000 en toda Cataluña, pero eso solo baja un punto el total de adultos sin derecho a voto. Donde más se nota es en la costa turística del Empordà y la Selva: Castelló d'Empúries (9% del censo municipal), Roses (8%), Platja d'Aro (7,8%) y Lloret (7,2%).
Hay un solo lugar donde se vota más al ayuntamiento que al Congreso: los 589 municipios de menos de 2.000 habitantes (69% frente a 67%), donde además solo el 9% de los adultos no puede votar. En Salt, Lloret y Figueres pasa al revés, con un 47-48% en las municipales. Y lo que explica la participación cambia con la elección: en las generales pesan más los estudios; en las municipales y en el Parlament, el paro.
Las secciones que menos votan
Las participaciones más bajas de Cataluña no están donde hay más extranjeros. Están en secciones de Figueres, El Prat, Badalona, Lleida, Sant Adrià de Besòs, Reus o Girona con paros de casi el 40% o más, rentas de 10.000 a 13.000 euros por unidad de consumo y menos de un 10% de adultos con estudios superiores. Salvo en una del Raval, la mayoría de los vecinos tiene la nacionalidad española, y aun así vota entre uno de cada cuatro y uno de cada tres inscritos. Es la abstención de los barrios con más paro y menos renta, y es la que menos aparece en las notas de participación.
Secciones con más de 300 electores. En alguna sección, como la del Raval que aparece en la lista, el censo electoral supera a los adultos estimados (habitual donde hay muchas inscripciones en domicilios de servicios sociales) y el grupo "sin derecho a voto" se pone a cero.
Método y fuentes
- Resultados: elecciones al Congreso de 2015, 2016, abril y noviembre de 2019 y julio de 2023, por mesa, agregadas a sección censal. Microdatos del Ministerio del Interior, en la versión procesada del paquete pollspain. Se excluye el voto de residentes en el extranjero (CERA).
- Renta, edad y nacionalidad: Atlas de Distribución de Renta de los Hogares del INE, datos de 2023 por sección (renta por unidad de consumo, edad media, % de población española), vía ineAtlas.data.
- Estudios, paro, vivienda y nacidos en el extranjero: Censo de Población y Viviendas 2021 del INE por sección. Españoles nacidos fuera ≈ % nacidos en el extranjero − % extranjeros.
- Por qué la serie larga es de generales: son las únicas con resultados por mesa desde 2015, y tienen una ventaja: en el Congreso solo votan españoles, de modo que la frontera entre "sin derecho" y "abstención" es limpia. En las municipales votan además los ciudadanos de la UE y de algunos países con convenio, lo que reduce el grupo "sin derecho a voto" en la costa.
- Municipales 2023 y Parlament 2024: participación por sección censal del Departament de Polítiques Digitals, vía Transparència Catalunya (dataset irrv-2mfc). Sus cifras del Congreso 2023 coinciden sección a sección con las del Ministerio del Interior.
- Contraste con Idescat: la renta y la población extranjera del INE se han comparado con las de Idescat (EMEX, renta familiar disponible por habitante y población extranjera de 2025). Por municipio correlacionan 0,94 en ambos casos, y la relación con la participación sale prácticamente igual con una fuente u otra, así que las conclusiones no dependen de usar el INE o Idescat. El mapa usa el INE porque es la única fuente con estos datos por sección censal.
- Limitaciones: la población adulta se estima con el % de menores de 18 del Atlas; el censo electoral de julio y la población de enero no son exactamente la misma foto; el Censo 2021 no cubre 73 secciones creadas después y el Atlas no da renta por unidad de consumo en 30.
Sobre este mapa
- Publicado: 5 de octubre de 2026. Actualizado: 6 de octubre de 2026, con las correcciones que se indican abajo.
- Qué se compara: en cada una de las 5.115 secciones censales de 2023, cuántos adultos residentes votaron, cuántos no tenían derecho a voto y cuántos pudieron votar y no lo hicieron en el Congreso del 23 de julio de 2023, junto con la renta, la edad y la nacionalidad (Atlas de Renta del INE, 2023) y los estudios, el paro y la vivienda (Censo 2021). La evolución compara doce elecciones, de 2015 a 2024, sobre esas mismas secciones.
- Límites: son datos agregados por sección, no por persona. Las relaciones que se describen son asociaciones: el modelo estadístico dice qué va junto, no qué causa qué. «Sin derecho a voto» es una estimación (adultos residentes menos censo electoral), no un recuento de extranjeros. Las citas de expertos hablan de la abstención en general, no de estos datos. Detalle en la metodología completa.
- Autoría y revisión: datos, texto y gráficos de Nacho G. del Álamo, que también revisa los datos y el texto antes de publicar. Cada cifra del texto se recalcula con un script a partir de los datos publicados, y los totales se contrastan con los resultados oficiales de la Generalitat.
- Correcciones (6 de octubre de 2026): en la sección de Figueres con menos participación el paro es del 59% (58,5%), no del 58%; el voto independentista de 2023 era el 28% contando al PDeCAT, pero ERC, Junts y la CUP suman el 27%; en el Parlament de 2015 la distancia entre el 20% de secciones más ricas y el 20% más pobre era de 13 puntos, no de 14; el Censo 2021 no cubre 73 secciones (no 74) y el Atlas no da renta por unidad de consumo en 30 (no 20). Ninguna cambia las conclusiones. Además, tras revisar el texto con el estándar de verificación: los 68.000 inscritos en el censo municipal incluyen a los ciudadanos de países con convenio, no solo a europeos, y son alrededor del 13% de los extranjeros que podrían votar (no uno de cada cuatro europeos); y varias explicaciones que se daban como hechos se presentan ahora como hipótesis o atribuidas a los investigadores (el julio de Lloret, Guissona, el desgaste independentista, el círculo de las campañas, el modelo).
Datos limpios: catalunya_secciones_2023.csv y .geojson, el histórico por sección y las tablas de Girona, en la carpeta abstencion del proyecto.