Cataluña · elecciones generales 2015–2023 · 5.115 secciones censales

¿Quién no vota en Cataluña?

El 23 de julio de 2023, de cada 100 adultos que vivían en Cataluña, 54 votaron. Otros 17 no podían hacerlo porque no tienen la nacionalidad española. Y 29 podían votar y no lo hicieron. Las notas de participación solo cuentan el último grupo. Este mapa separa los tres, sección a sección, y los cruza con la renta, la edad, los estudios y la población extranjera.

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5.115 secciones censales

Esto es Cataluña dividida en sus secciones censales, la unidad más pequeña con resultados electorales. Cuanto más oscuro, más abstención el 23 de julio de 2023 entre quienes podían votar.

Visto así, el mapa parece decir que la abstención es un problema de la costa y de algunos barrios. Pero solo cuenta a una parte de los vecinos.

La altura cuenta personas

Ahora la altura de cada sección indica cuántos de cada 100 adultos que viven en ella no votaron, por el motivo que sea. En toda Cataluña son 46: 29 pudieron votar y no lo hicieron, y 17 no tenían derecho porque no son españoles.

Sin derecho a voto

Si pintamos solo a los adultos sin nacionalidad española, aparece otro mapa: la Costa Brava, Salou, Guissona, Vic, Salt y buena parte del área de Barcelona. Ninguna nota de participación los cuenta, porque no están en el censo. Y pesan más entre los jóvenes: son el 27% de los adultos de 18 a 34 años, frente al 16% de todos los adultos (padrón de 2022, Idescat).

«Uno de cada tres jóvenes de los barrios vulnerables ni siquiera puede votar en las elecciones por razón de nacionalidad»
Oriol Nel·lo, geógrafo (UAB). En Crític, junio de 2023 · traducido del catalán
Salt · 33.232 habitantes

En Salt votaron 34 de cada 100 adultos residentes, el valor más bajo de los municipios catalanes de más de 20.000 habitantes. 39 no podían votar en unas generales.

Pero entre los que sí podían, la participación fue del 55%, diez puntos menos que la media catalana. Y no es algo de 2023: Salt ha votado por debajo de la media en todas las generales desde 2015.

Lloret de Mar · 40.514 habitantes

Lloret repite el patrón: 36 votaron, 38 no tenían derecho y 26 se abstuvieron en las generales. Aquí se añade un tercer factor: más de un tercio de las viviendas son segundas residencias, y es posible que en una elección en pleno julio parte de los empadronados no estuviera.

Figueres · 48.374 habitantes

En Figueres está la sección con menos participación de Cataluña: un 22%. No es la que tiene más extranjeros (solo un 17%). Es la que tiene un 59% de paro, 9.638 euros de renta por unidad de consumo y un 3% de adultos con estudios superiores.

Esa es la abstención que más pesa y la que menos se ve. Los investigadores la relacionan con el tiempo y los recursos que pide informarse.

«Si en tu casa no tienes la nevera en condiciones para mantener tu vida cotidiana, es más difícil que tengas ese tiempo para buscar información política»
Braulio Gómez, politólogo (Universidad de Deusto). En elDiario.es, abril de 2019
Municipales · el voto europeo

En las municipales también votan los ciudadanos de la Unión Europea y de los países con convenio que se inscriben en el censo, unos 68.000 en Cataluña. Aun así, los adultos sin derecho a voto solo bajan del 17% al 16%. El color y la altura muestran ahora quién no podía votar en las municipales de mayo de 2023.

En Salt pasan del 39% al 36%, porque la mayoría de sus extranjeros no son europeos. En Lloret bajan del 38% al 33%. Donde más pesa es en la costa turística: en Roses los extranjeros inscritos son el 8% del censo municipal y en Castelló d'Empúries, el 9%.

Votar al ayuntamiento

Las elecciones más cercanas son las que menos votos atraen: un 56% en las municipales de 2023 y un 58% en el Parlament de 2024, frente al 65% del Congreso. El color indica cuánto cambia la participación de las generales a las municipales, y la altura, cuánta se pierde.

Solo hay un sitio donde se vota más al ayuntamiento: los 589 pueblos de menos de 2.000 habitantes (69% frente a 67%). En Salt, Lloret y Figueres pasa lo contrario: en las municipales votó entre el 47% y el 48% del censo, entre 7 y 10 puntos menos que en el Congreso. En Salt solo eligió alcalde el 30% de los adultos que viven allí. Una explicación habitual es que en un pueblo pequeño se vota a alguien a quien se conoce.

«En las municipales tiene mucho más peso el voto personalista, el voto al candidato, ya que es una administración mucho más cercana al ciudadano»
Guadalupe Talavera, politóloga. En elDiario.es, mayo de 2023
Área de Barcelona · la renta

En la ciudad de Barcelona, el 20% de secciones más ricas votó al 72%; el 20% más pobre, al 58%. Catorce puntos dentro de un mismo municipio.

Aquí el color es la renta (oscuro, más baja) y la altura, la abstención. Las torres más altas están en Ciutat Vella (54% de participación), Nou Barris, Sant Adrià de Besòs, Badalona y Santa Coloma.

«En todas las elecciones hay una enorme abstención diferencial entre barrios y municipios ricos y barrios y municipios pobres»
Ricard Gomà, politólogo (UAB). En Crític, junio de 2023 · traducido del catalán
Lo que más pesa: los estudios

Con el color cambiado a adultos sin estudios superiores, el mapa encaja todavía mejor. Al poner todas las variables a la vez en un modelo, la educación es la que más explica la participación, seguida del paro. La renta deja de sumar cuando se tienen en cuenta esas dos.

2023: la otra abstención

Hay una segunda abstención, que no sigue la renta sino el voto. El color es ahora el voto independentista de noviembre de 2019 y la altura, cuánta participación se perdió hasta julio de 2023.

En el cuarto de secciones más independentistas la participación cayó 9 puntos; en el menos independentista, 6. El interior, que sigue votando más, fue lo que más bajó. Esta caída no sigue la renta, sino el voto, y los politólogos la atribuyen al desgaste de un electorado que venía muy movilizado.

«Después del fracaso del Procés, la reubicación de los partidos independentistas ha provocado un desgaste en su electorado»
Ivan Serrano, profesor de Ciencia Política (UOC). En Ara, mayo de 2024 · traducido del catalán
2015–2024 · doce elecciones

Así ha cambiado la abstención en cada sección en las doce elecciones de los últimos diez años: municipales, Parlament y Congreso. El color y la altura son la abstención entre quienes podían votar.

·

Sube y baja con cada convocatoria: el Parlament de 2017 llevó a votar al 82% del censo y el de 2021, en plena pandemia, solo al 54%. Pero el orden casi no cambia. Las secciones que menos votan son casi siempre las mismas, y la distancia con las que más votan se ha abierto.

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¿Y en tu calle?

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Callejero del censo electoral del INE, con las calles a 31 de diciembre de 2022. La búsqueda se hace en tu navegador y no se envía a ningún sitio.

Los datos, con calma

El recorrido en 3D resume lo esencial. Aquí están los números completos: los municipios de referencia, cómo cambia la participación con cada variable, qué pesa cuando se miran todas a la vez y las secciones que menos votan.

Dos maneras de no votar

Salt, Lloret de Mar, Salou y Figueres son los municipios catalanes de más de 20.000 habitantes donde menos adultos votan: entre 34 y 39 de cada 100 empadronados. El primer motivo no es el desinterés: entre el 29% y el 39% de sus adultos son extranjeros sin derecho a voto en unas generales. Pero los que sí pueden votar también votan menos: un 55% en Salt y Figueres y un 58% en Lloret, entre siete y diez puntos por debajo de la media catalana (65%). Son dos fenómenos que se suman y que la cifra oficial de participación mezcla, porque solo divide por el censo.

Guissona es el caso extremo del primer fenómeno: más de la mitad de sus adultos no puede votar, y solo 29 de cada 100 lo hicieron, aunque la participación sobre el censo (61%) es casi normal. En el otro extremo, Sant Cugat del Vallès combina renta alta, universitarios y pocos extranjeros: vota el 72% de su censo y 63 de cada 100 adultos.

DóndePoblaciónDe cada 100 adultosPartic. 23JRenta u.c.Extranj.Univ.2015 → 2023
Salt33.232
34 · 39 · 27
54,9%16.986 €38%16%
Lloret de Mar40.514
36 · 38 · 26
57,6%18.659 €36%19%
Figueres48.374
39 · 29 · 32
55,4%18.700 €27%18%
Guissona7439
29 · 52 · 19
61,1%21.818 €52%20%
Salou30.258
39 · 34 · 27
59,3%20.729 €33%33%
Hospitalet de Llobregat, L'278.115
47 · 25 · 28
62,1%19.734 €22%26%
Barcelona1.613.579
53 · 22 · 25
67,4%28.344 €20%47%
Sant Cugat del Vallès96.191
63 · 13 · 24
72,4%39.238 €13%63%
Pueblos de menos de 2.000 hab. (589)342.971
60 · 11 · 29
67,1%23.757 €10%32%
Cataluña7.855.678
54 · 17 · 29
65,4%24.487 €16%34%

Participación = votos emitidos / censo electoral residente (CER). Adultos = población de 18 años o más (Atlas de Renta del INE, 1 de enero de 2023). Sin derecho a voto ≈ adultos residentes − censo electoral. Las líneas recorren las generales de 2015, 2016, abril de 2019, noviembre de 2019 y 2023.

Qué separa una sección que vota de una que no

Ordenando las 5.115 secciones de Cataluña en cinco grupos iguales según cada variable, la pauta es la misma: donde hay menos renta, menos estudios superiores, más paro, más extranjeros o población más joven, se vota menos. La barra completa (con el número encima) es la participación entre quienes pueden votar; su parte oscura, qué parte de todos los adultos residentes votó. La franja clara entre ambas crece donde hay más vecinos sin derecho a voto.

Lo que pesa cuando se mira todo a la vez

Estas variables van juntas: las secciones pobres también tienen menos universitarios, más paro y más extranjeros. Un modelo que las considera a la vez (regresión ponderada por censo, 5.041 secciones) explica 72% de las diferencias de participación entre secciones. Cada barra indica cuántos puntos cambia la participación cuando la variable sube una desviación típica y las demás se mantienen fijas.

Lo que más pesa es la educación, a mucha distancia de todo lo demás, seguida del paro. La renta, que por sí sola es lo que más se parece al mapa de la abstención, deja de añadir información cuando se tienen en cuenta los estudios y el empleo. El modelo describe asociaciones entre secciones, no causas.

Es lo que la ciencia política lleva décadas describiendo. En un artículo de 1995 que sigue siendo la referencia, Henry Brady, Sidney Verba y Kay Lehman Schlozman explicaron la participación con tres recursos: tiempo, dinero y habilidades cívicas, es decir, saber informarse, expresarse y organizarse. Se aprenden en casa y en la escuela y se ejercitan en el trabajo y en las asociaciones. Así resumían por qué hay quien no participa:

«Porque no pueden, porque no quieren o porque nadie se lo ha pedido»
Henry E. Brady, Sidney Verba y Kay L. Schlozman, politólogos (Berkeley, Harvard y Boston College). En «Beyond SES: A Resource Model of Political Participation», American Political Science Review, 1995 · traducido del inglés

Estudios y empleo son justo lo que más pesa en este mapa. Informarse, entender qué se vota y sentir que la opinión propia cuenta exige tiempo y una cierta seguridad. Sin ellos, es más fácil pensar que la política es cosa de otros.

«Es un efecto de la propia desigualdad: si para tener voz y voto tienes que tener capital cultural, al final te callas»
Miguel Alhambra, sociólogo (Universidad Complutense). En elDiario.es, abril de 2019

Hay efectos que no son económicos. Un porcentaje de extranjeros más alto sigue asociado a menos participación incluso entre quienes sí tienen derecho a voto, y las secciones con más españoles nacidos en el extranjero también votan menos. Es plausible que influyan los hogares mixtos y unas campañas que apenas se dirigen a estos vecinos, aunque los datos agregados no lo pueden demostrar. Parte del efecto puede ser inflación del padrón: personas empadronadas que ya se han ido y que cuentan como abstención. Las segundas residencias y el alquiler también se asocian a menos participación: en la costa hay empadronados que pasan buena parte del año en otro lugar, y en una elección celebrada el 23 de julio eso puede notarse. Con la edad pasa lo contrario: los barrios más envejecidos votan más.

Una advertencia necesaria: son datos por sección, no por persona. Dicen dónde se vota menos, no que cada extranjero nacionalizado o cada parado vote menos. Para afirmar eso hacen falta encuestas individuales.

2023: la otra abstención

Hay una segunda abstención, coyuntural, que no sigue la renta sino el voto. Entre noviembre de 2019 y julio de 2023 la participación cayó 6,7 puntos en Cataluña, pero mucho más donde el independentismo era más fuerte. En el cuarto de secciones con más voto a ERC, Junts y la CUP en 2019, la participación bajó 9,0 puntos; en el cuarto con menos, 6,0. El voto independentista pasó del 42% al 27% de los votos emitidos. Los análisis del Parlament de mayo de 2024 apuntan en la misma dirección.

«Los independentistas se han abstenido más y han fragmentado más su voto»
Pau Torres, politólogo e investigador (UPF). En Ara, mayo de 2024, sobre el Parlament del 12 de mayo · traducido del catalán

Así, los pueblos pequeños del interior, que siguen votando más que la media, perdieron más participación que las ciudades del área metropolitana. Pero en el conjunto de Cataluña la diferencia entre campo y ciudad es pequeña: Barcelona vota más que la media (67%) porque sus barrios ricos compensan a los pobres. La diferencia más grande no es territorial, sino de renta, y pasa por dentro de cada ciudad. En Salt, Lloret o Figueres la abstención alta no es nueva: se repite elección tras elección desde 2015.

Diez años, doce elecciones

Entre 2015 y 2024 los catalanes votaron doce veces en elecciones municipales, al Parlament y al Congreso. La participación fue del 82% en el Parlament de 2017, el del 1 de octubre y el 155, y del 54% en el de 2021, en plena pandemia. En las doce, las secciones más pobres votaron menos que las más ricas, y la distancia ha crecido: en el Parlament pasó de 13 puntos en 2015 a 22 en 2021 y 19 en 2024; en el Congreso, de 11 a 14; en las municipales, de 11 a 14.

Secciones agrupadas en cinco grupos iguales por renta. Las líneas gruesas son el 20% más pobre y el 20% más rico; las finas, los tres grupos intermedios. Abajo, la distancia en puntos entre los dos extremos.

Donde más se ha perdido es en los barrios pobres. Del Parlament de 2015 al de 2024 la participación bajó en todas las secciones menos tres: una caída mediana de 22 puntos en el quinto más pobre y de 16 en el más rico. Entre los municipios grandes, Lloret, Sabadell, Sant Vicenç dels Horts, Ripollet y Figueres perdieron más de 22 puntos; Barcelona y Sant Cugat, unos 16.

También hay recuperación. Del Parlament de 2021, el de la pandemia, al de 2024 la participación subió en 85 de cada 100 secciones, y más en las pobres (una subida mediana de 5,6 puntos) que en las ricas (1,9). El Prat, Reus, Sant Boi y Viladecans recuperaron 8 puntos o más. No les bastó para volver a 2015: la distancia entre ricos y pobres de 2024 sigue siendo mayor que la de entonces.

Cuanto más cerca, menos se vota

Las elecciones municipales y las del Parlament, las más cercanas, son las que menos participación tienen: un 56% y un 58% del censo frente al 65% del Congreso. Y la distancia entre secciones ricas y pobres no se reduce, crece. En el Congreso, el decil de secciones más ricas votó 18 puntos más que el más pobre; en las municipales, 19; en el Parlament, 24.

Los politólogos las llaman elecciones de segundo orden: el elector percibe que se decide menos y se queda en casa con más facilidad. Y quien se queda en casa primero es quien ya votaba menos.

«Las elecciones locales presentan incluso menos índice de voto porque los ciudadanos no perciben que haya importancia en estas elecciones»
Adrián Caballero, profesor de Comportamiento Político (UAB). En Maldita.es, mayo de 2024

El Parlament fue la excepción durante el procés, cuando las autonómicas movilizaron como unas generales: en 2017 votó el 79% del censo. En 2024 ha vuelto a quedar por debajo del Congreso.

No es un fenómeno nuevo ni repartido por igual. Josep Maria Vallés y Robert Liñeira (Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 2014) mostraron que la diferencia entre votar en generales y en autonómicas es más alta en Cataluña y Madrid que en el resto de España, y que se concentra en las áreas metropolitanas de Barcelona y Madrid. La relacionaron con la presencia de jóvenes, el paro y los votantes nacidos fuera de la comunidad, los mismos rasgos que salen en este mapa.

«Siempre se ha votado mucho menos en las autonómicas que en las generales, pero eso se rompió con el «procés»»
Javier Lorente, profesor de Ciencia Política (URJC). En Maldita.es, mayo de 2024

En el decil más pobre, además, el 31% de los adultos no tiene derecho a voto ni siquiera en las municipales, frente al 12% en el más rico. En las municipales también votan los ciudadanos de la UE y de los países con convenio inscritos en el censo, unos 68.000 en toda Cataluña, pero eso solo baja un punto el total de adultos sin derecho a voto. Donde más se nota es en la costa turística del Empordà y la Selva: Castelló d'Empúries (9% del censo municipal), Roses (8%), Platja d'Aro (7,8%) y Lloret (7,2%).

Podrían ser muchos más. Un informe del CIEMEN coordinado por Gemma Pinyol-Jiménez («El dret de vot de les persones immigrades a Catalunya», 2026) cuenta 508.412 extranjeros con derecho a votar en las municipales: 275.249 europeos y 233.163 de los trece países con convenio de reciprocidad. Para hacerlo tienen que inscribirse antes en el censo, y el informe señala que una parte importante no lo hace por desconocimiento o por la dificultad de los trámites. Con las cifras de este mapa, de 2023, se inscribe alrededor del 13% de los extranjeros que podrían hacerlo.

Hay un solo lugar donde se vota más al ayuntamiento que al Congreso: los 589 municipios de menos de 2.000 habitantes (69% frente a 67%), donde además solo el 9% de los adultos no puede votar. En Salt, Lloret y Figueres pasa al revés, con un 47-48% en las municipales. Y lo que explica la participación cambia con la elección: en las generales pesan más los estudios; en las municipales y en el Parlament, el paro.

Las secciones que menos votan

Las participaciones más bajas de Cataluña no están donde hay más extranjeros. Están en secciones de Figueres, El Prat, Badalona, Lleida, Sant Adrià de Besòs, Reus o Girona con paros de casi el 40% o más, rentas de 10.000 a 13.000 euros por unidad de consumo y menos de un 10% de adultos con estudios superiores. Salvo en una del Raval, la mayoría de los vecinos tiene la nacionalidad española, y aun así vota entre uno de cada cuatro y uno de cada tres inscritos. Es la abstención de los barrios con más paro y menos renta, y es la que menos aparece en las notas de participación.

SecciónPartic.Adultos que votanSin derechoRenta u.c.Extranj.Univ.Paro
Figueres 01-00522%21%9%9638 €18%3%59%
Prat de Llobregat, El 04-00625%25%3%11.466 €3%4%54%
Badalona 09-04229%21%30%10.297 €32%4%41%
Lleida 04-01130%23%24%12.098 €24%8%51%
Sant Adrià de Besòs 06-00431%28%10%12.878 €10%9%46%
Reus 07-00132%32%2%11.841 €20%4%53%
Girona 01-00533%29%14%9753 €12%2%65%
Barcelona 01-02634%43%0%23.202 €80%17%29%
Sant Adrià de Besòs 06-00134%30%12%13.062 €11%5%46%
Sant Adrià de Besòs 06-00335%29%17%12.367 €19%8%39%

Secciones con más de 300 electores. En alguna sección, como la del Raval que aparece en la lista, el censo electoral supera a los adultos estimados (habitual donde hay muchas inscripciones en domicilios de servicios sociales) y el grupo "sin derecho a voto" se pone a cero.

Los investigadores describen un círculo que tiende a perpetuarla: los partidos hacen campaña donde están los votos, y donde se vota poco se hace menos campaña, lo que da todavía menos motivos para ir a votar.

«Es un pez que se muerde la cola: como no votan, los políticos no se interesan por ellos, ellos no se sienten escuchados y vuelven a abstenerse en las siguientes elecciones»
Manuel Trujillo, investigador del IESA-CSIC. En elDiario.es, abril de 2019

Trujillo y Braulio Gómez midieron esta segregación electoral en toda España para el VIII Informe FOESSA. Encontraron barrios donde el 75% de los habitantes no vota, y en Madrid vieron crecer la distancia entre el decil más pobre y el más rico de 15 a 19 puntos entre 2011 y 2016. En Cataluña, como se ve más arriba, es de 18 puntos en el Congreso y de 24 en el Parlament.

«Los ciudadanos que más necesitan del Estado para sacar su vida adelante no votan. Sus preferencias dejan de entrar en el sistema»
Manuel Trujillo y Braulio Gómez, IESA-CSIC y Universidad de Deusto. En «La segregación electoral interurbana en España», VIII Informe FOESSA, 2018

Y no es solo un problema de esos barrios. Si unas secciones votan al 75% y otras al 30%, las primeras pesan más del doble a la hora de elegir gobierno. Arend Lijphart lo resumió en 1997, en su discurso como presidente de la Asociación Americana de Ciencia Política:

«Una participación desigual significa una influencia política desigual»
Arend Lijphart, politólogo (Universidad de California en San Diego). En «Unequal Participation: Democracy’s Unresolved Dilemma», American Political Science Review, 1997 · traducido del inglés

Preguntas frecuentes

¿Cuántos adultos no votaron en Cataluña en las generales de 2023?

De cada 100 adultos que vivían en Cataluña el 23 de julio de 2023, 29 podían votar y no lo hicieron y otros 17 no tenían derecho a voto por no tener la nacionalidad española; votaron 54.

¿Dónde se vota menos en Cataluña?

La sección censal con menos participación de Cataluña está en Figueres, con un 22% en el Congreso de 2023, y entre los municipios de más de 20.000 habitantes Salt es donde menos adultos votan: 34 de cada 100.

¿Por qué votan tan poco Salt y Lloret de Mar?

Porque se suman dos cosas: muchos adultos sin derecho a voto (39 de cada 100 en Salt y 38 en Lloret) y una abstención alta entre quienes sí pueden votar, que en Salt deja la participación en el 55%, diez puntos por debajo de la media catalana.

¿Votan menos los barrios pobres?

Sí: el 10% de secciones más ricas votó 18 puntos más que el 10% más pobre en el Congreso de 2023, 19 puntos más en las municipales de 2023 y 24 más en el Parlament de 2024.

¿Qué explica más la abstención: la renta, la inmigración o los estudios?

Los estudios, seguidos del paro: un modelo con todas las variables explica el 72% de las diferencias entre secciones, y con esas dos dentro la renta deja de sumar.

¿En qué elecciones se vota menos en Cataluña?

En las municipales (56% en 2023) y en el Parlament (58% en 2024), frente al 65% del Congreso de 2023; solo los 589 municipios de menos de 2.000 habitantes votan más al ayuntamiento (69% frente a 67%).

¿Por qué bajó la participación en las generales de 2023?

Cayó 6,7 puntos respecto a noviembre de 2019, y más donde el independentismo era fuerte: 9 puntos en el cuarto de secciones más independentista frente a 6 en el menos.

¿Pueden votar los extranjeros en Cataluña?

Solo en las municipales, y solo los ciudadanos de la UE y de países con convenio inscritos en el censo; en 2023 había unos 68.000 inscritos, entre europeos y ciudadanos de esos países, lo que reduce los adultos sin derecho a voto únicamente del 17% al 16%.

Método y fuentes

Sobre esta pieza

Datos: secciones 2023 (CSV), municipios (CSV), participación 2015–2024 por sección (CSV), histórico del Congreso (CSV) y contornos (GeoJSON). Licencia CC BY 4.0. Columnas, fuentes y cálculos en la página de metodología.